Experiencias emocionales y violencias en la escuela secundaria. Un estudio de las sensibilidades de jóvenes estudiantes de zonas urbano periféricas de la provincia de Buenos Aires
Resumen
El presente plan plantea como problema de investigación las relaciones entre las experiencias emocionales y la producción de las violencias en el ámbito escolar. El propósito general consiste en contribuir, en el marco de los debates del denominado "giro afectivo", a la consolidación de un enfoque socio-psíquico e histórico-cultural como alternativa epistemológica frente al discurso del "capitalismo emocional" (Illouz, 2007; Kaplan, 2024) que establece una jerarquización y estratificación de los afectos. La argumentación que desarrollamos se sustenta en el carácter procesual y relacional de las experiencias emocionales en el marco de las transformaciones de los cánones de la sensibilidad de época (Elias, 1998; Kaplan, 2022; Skliar, 2022). En contextos sociales de agudización de la desigualdad, la taxonomización de la emocionalidad conlleva la deslegitimación de las experiencias de dolor.La emoción se inscribe como una categoría interpretativa de las prácticas de convivencia democrática en las instituciones escolares. Una mirada imbricada entre lo psíquico y lo social resalta la dimensión política y pública del afecto (Ahmed, 2018, 2019). La hipótesis crítica del habitus emotivo, entendido como un proceso de interiorización de lo social, permite comprender el entrelazamiento entre las estructuras y la agencia; entre la materialidad del mundo social y la experiencia subjetiva (Kaplan y Galak, 2022). La originalidad de este plan radica en abordar las violencias en la escuela interpretándolas como expresiones del dolor social, centrándonos particularmente en la estructuración de la red emotiva constituida por la humillación, la vergüenza, el miedo y la soledad. La relevancia de comprender los procesos de construcción de las experiencias emocionales desde el punto de vista de las y los jóvenes estudiantes radica en la posibilidad de significar los efectos subjetivos del dolor social y pensar el papel de la escuela en la reparación simbólica bajo un horizonte de justicia afectiva. Asumimos que las experiencias emocionales, lejos de limitarse a una vivencia íntima e individual, se revelan como un campo de enunciación colectiva, un lenguaje a través del cual se expresa el malestar como así también las luchas por el reconocimiento.