Expandiendo las fronteras del igualitarismo
Resumen
El concepto de "igualdad" es un elemento imprescindible en toda teoría política contemporánea que haya asumido que las personas tienen idéntico valor moral. Sin embargo, su significado es esencialmente controvertido. Una de las razones para esto radica en la autolimitación impuesta por la teoría igualitarista rawlsiana y post-rawlsiana, según la cual el ámbito propio de la justicia queda restringido a la estructura básica.Un conjunto heterogéneo de teorías mostró que esta autolimitación tiene resultados no igualitarios, al permitir que hábitos y creencias sociales no igualitarios circulen libremente en la discusión sobre la estructura básica. Entre estas concepciones, el igualitarismo relacional mostró cómo los hechos de la opresión sistémica, la subordinación y la estigmatización deben ser el centro neurálgico de la justicia. El objetivo de este Proyecto es justificar una concepción de la igualdad relacional que cumpla con dos desiderata valiosos: en primer lugar, identificar y dar prioridad al propósito irremplazable que la igualdad juega en algunas dimensiones específicas de las interacciones sociales y no sólo en la configuración de políticas públicas y, en segundo lugar, ser sensible a los distintos reclamos y luchas que los grupos estructuralmente oprimidos realizan en esas dimensiones. Los ámbitos prácticos de discusión del proyecto son la educación, las actitudes de desconfianza y las actitudes hacia los regímenes de protección social, dado su rol determinante en la posición social de las personas y grupos. Estos ámbitos están atravesados tanto por reclamos de reconocimiento como de redistribución y por disputas respecto las exigencias específicas de la igualdad y de cómo combatir las desigualdades relevantes. Así, cuestiones como las transferencias de ingreso no-contributivas admiten tanto un análisis en términos de inversión en capital humano como en función de su relación con la división sexual del trabajo o su impacto en el estatus de los receptores. Al mismo tiempo, la dimensión de la educación recibe presiones para convertirse tanto en una institución eminentemente meritocrática como fundamentalmente inclusiva. Tales presiones exigen cuestionar una interpretación de la igualdad de oportunidades aplicada a políticas de equidad educativa y comenzar a investigar cómo las estructuras de opresión y desigualdad sistémicas articulan las relaciones entre los distintos miembros de la comunidad política.