Políticas culturales y etnografías de las prácticas artísticas en tiempos de transformaciones neoliberales
Resumen
En América Latina a partir de la década de 1980, los estudios socio-antropológicos sobre políticas culturales tendieron a enfocarse principalmente en el rol del Estado y sus intentos por democratizar el acceso a la cultura. Sin embargo, en las últimas décadas distintas investigaciones intentan entender las complejas articulaciones y relaciones de poder que operan en la práctica entre lo cultural y lo político, atendiendo a las luchas y los conflictos que se despliegan en la construcción de las políticas culturales. Como parte de estos estudios comienzan a emerger investigaciones que revelan la presencia de diversos agentes subalternos y colectivos artísticos/culturales, los cuales disputan sentidos, derechos y recursos en el marco de procesos de politización. El actual proyecto se inscribe en esta línea, partiendo de investigaciones previas que evidencian esta renovada politización del campo cultural, especialmente en sectores como el tango, el circo, el teatro callejero y comunitario, las murgas y las orquestas infanto-juveniles con los que venimos trabajando en proyectos anteriores. En estos espacios, los sujetos y colectivos involucrados han impulsado demandas por reconocimiento simbólico, patrimonial, laboral y de género, articulando sus prácticas con luchas más amplias como el feminismo, el derecho a la ciudad, a la producción artística y el reconocimiento del trabajo artístico-cultural. Ya en el contexto actual de crisis económica, retracción estatal y avance de discursos deslegitimadores sobre el sector cultural público, nos interesa indagar en las continuidades y discontinuidades de los procesos de politización estudiados. Asimismo, buscamos etnografiar cómo los colectivos artístico-culturales con los que trabajamos -situados en Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)- desarrollan prácticas cotidianas de sostenimiento, autogestión, militancia, vinculación comunitaria y organización política en los propios espacios de producción y reproducción cultural. Estas prácticas, atravesadas por tensiones entre autonomía, precarización y deseo, permiten explorar ?nuevos? espacios de politización cultural, así como repliegues, tensiones y desafíos que estos tiempos imponen para disputar la ampliación de derechos y democratización cultural.