Narrativas argentinas del Mal. Cuatro imaginarios de crisis y crueldad
Resumen
Nos proponemos articular y estudiar corpus un bibliográfico que cruce Mal, política y narración. Los imaginarios de la crueldad, que postulan víctimas y victimarios, sacrificados y verdugos, se configuran en una repetición de sujetos históricos y sus posiciones pero también en la construcción de una memoria colectiva que se retroalimenta en permanentes disputas de sentido. Cuando las nociones de Bien y Mal vuelven se reutilizan actualmente en un sistema axiológico cuyas jerarquizaciones apuntan a la aplicación de un modelo de primarización de la economía, independientemente de sus representaciones de índole “natural” o sobrenatural, resulta indispensable historizar esta dinámica. Partimos del examen de proyectos civilizatorios del siglo XIX en que la literatura argentina fue parte necesaria para familiarizar un orden político y legal de control de los cuerpos y enfrentarlo al espacio de la barbarie, construido como estado de naturaleza en el que viven indios y gauchos. A partir de la indagación sobre la transformación del odio en la estrategia comunicacional estatal actual y la proliferación de imaginarios de momentos de crisis del capitalismo nos proponemos analizar los cruces entre política, violencia y narrativa con un sesgo múltiple y dinámico. Leeremos las entrelíneas narrativas —ya sean contrahegemónicas o celebratorias de esos procesos— que figuran esas crisis de modo explícito o inferencial. Por “narrativas del mal” entendemos las representaciones artísticas de procesos políticos recientes signados por la violencia y el ejercicio de la crueldad en los que el Mal forma parte de un entramado textual fundante del imaginario narrativo argentino, en las que la construcción de comunidad se ve afectada por esa agencia de índole simbólica o material, “natural” o sobrenatural. Con el fin de historizar estos imaginarios de la crueldad y del Mal reconocemos cuatro momentos claves en los que emergieron estas narrativas en contrapunto, o bien, en retroalimentación con procesos políticos marcados por la violencia generada por aparatos de control estatales y paraestatales: el período del terror rosista (c. 1840) y su máquina de narraciones post-rosistas (1835-1867); la organización y modernización del Estado Nacional —mediados de la década de 1870— en tanto fábrica narrativa de alteridades; la dictadura cívico-militar (1976-1983), el terrorismo de Estado y el neoliberalismo, y, por último, la crisis económica de 2001 y las décadas siguientes.